jueves, 28 de enero de 2021

Inesperado

 Apoyada en el quicio de la ventana, mirando el horizonte, ensimismada en mis pensamientos, te siento respirar en mi espalda.

Tu cuerpo se aproxima, dejándome prisionera, con la única escapatoria que la ventana me proporciona.

 Tus labios se acercan lentamente a mi cuello, que besas con delicadeza y pasión a partes iguales. 

Mi piel reacciona a tu contacto y mi respiración se acelera.

El tiempo se para de pronto, y el tic-tac del reloj se vuelve sordo. Nuestras respiraciones se acompásan. Tu lengua con viveza y rapidez recorre mis labios y mis piernas tiemblan, haciéndome perder el equilibrio.

Mi boca te busca, pero con ligereza me dejas a puertas de probarte.

Tus manos recorren mi cuerpo con firmeza suficiente para hacerme enloquecer y colapsas todos mis sentidos. 

Embístes mí cuerpo que responde con un jadeo gutural, profundo.... Dejándome al descubierto ante tí.

Las sacudidas se vuelven costantes y el ritmo de nuestros corazones se acelera al borde del infarto.

Te siento, entras , sales y tus movimientos me enloquecen. Eres tú, en tu esencia, sin nada que ocultar.

El calor nos lubrica y la pasión desenfrenada nos lleva al éxtasis sin frenos y cuesta bajo. Nos dirigimos al más explosivo de los orgasmos. Nuestros cuerpos estallan y los jadeos se agudizan dejándonos en evidencia.

Rendidos y exhaustos nos dejamos caer para recuperar hasta el ultimo aliento.

Nos miramos y sabemos que esto.... Solo ha sido el principio.


martes, 5 de enero de 2021

Probadores


 Llego a unas grandes superficies con intención de comprar ropa interior. Quiero hacerme un book de fotos en las que me sienta sexy...muy sexy.

Llego al apartado de lencería y comienzo a buscar.

Lo tengo claro, el burdeos es perfecto para mi piel. Busco algo con encaje, que tape pero dejé que la imaginación te juegue malas pasadas. Ummm ¡me encanta el morbo!

Después de varias vueltas por la tienda y coger varios conjuntos, entro al probador, me desnudo y me pruebo el primer conjunto. Me miró al espejo y ¡Guau! Me queda increíble.

Es un encaje muy fino, la tela es suave, y aunque no se ve claramente lo de debajo, se puede imaginar.

De pronto la puerta del probador se abre.

Mi primer impulso es cerrar la puerta pero mi cuerpo se bloquea por completo al hacerse consciente de lo que ven mis ojos.

Alto, delgado, moreno,con un vaquero ajustado y una camiseta...al verme, sonríe, con una mezcla de rubor y picardía en sus ojos. Y yo creo perder la poca ropa que llevo al instante.

Me mira a los ojos y sin más entra al probador y cierra la puerta a sus espaldas.

Me coge del culo con firmeza y su boca me devora. Su lengua me invade y sus diente muerden mis labios con la suficiente fuerza para hacer convulsionar mi cuerpo.

Me empotra contra la pared del probador, quedando de espaldas a él. Me coge el pecho y lo masajea mientras lame mi cuello. Saca mi pezón y lo pellizca. Yo inclinó la cabeza hacía atrás apoyándome en su hombro. Él desciende su mano por mi cuerpo llega a la línea de mis braguitas. Acaricia mi piel y se adentra en lo más íntimo de mi. Con sus dedos me masajea el clítoris que acompaña con pequeña invasiones. Mis jadeos comienzan a elevarse y me tapa la boca dejando mis pezones al descubierto. 

Me libero de su mano y arrimando mi boca a su oído le suplico más.

Un gruñido se ahoga en su garganta, y sin más, casi con urgencia, desabrocha su vaquero y presiona su erección contra mi cuerpo.

¿Quieres más? Gimo con fuerza al escuchar su proposición.

Me doy la vuelta y liberándome de su cuerpo, me arrodilló, libero su erección y comienzo a pasar mi lengua por su miembro. La lamo despacio, la introduzco en mi boca y me la como, saboreando y disfrutando del momento.

Ummm ¡no quiero que esto acabe! De pronto me mira y hace que me levanté

¡Me matas de placer, ahora me toca a mí!

Me vuelve a poner de espaldas a él y me penetra. La siento dentro de mi, dura. Noto cada una de sus sacudidas, su respiración se entrecorta y yo creo que he dejado de respirar. Su ritmo aumenta, y el sudor nos invade humedeciendo más nuestros cuerpos. Sus manos poseen cada rincón de mi cuerpo, y yo no puedo más. Voy a correrme de un momento a otro.

¡Vamos nena! Y sólo me hace falta por su voz ronca y para dejarme ir, llegando al clímax, ahogando jadeos para que nadie nos oiga fuera.

Mi cuerpo tiembla y mis piernas parece no mantenerme en pie. Sale de mí, me besa, con la misma pasión con la que me besó al principio, se abrocha el pantalón y se va... Dejándome... exhausta.